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Motivación, bienestar y disfrute – Una mirada hacia el deporte de iniciación temprana

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Motivación, bienestar y disfrute, una mirada hacia el deporte de iniciacion temprana

Una profesora me dijo una vez que le preguntara a cualquier persona adulta, que hiciera ejercicio regular, si recordaba a algún entrenador o maestro de educación física que haya tenido en la infancia. Me dijo: “La mayoría te dirá que sí”.

Entonces hice la tarea y efectivamente, me encontré con que la mayoría de esas personas recuerdan a sus maestros, porque fueron los que les inculcaron el hábito de moverse de formas divertidas y desarrollaron la motivación y el gusto por el ejercicio y la actividad física.

La motivación es un tema central en cualquier esfera de la actividad humana.

Tiene sus raíces en el verbo latino movere, que significa mover; implica movimiento, y explica por qué o respecto a qué se inicia una conducta, se mantiene, se guía, se selecciona o finaliza.

También se refiere al estado por el cual determinada conducta, frecuentemente se logra o se desea.

Varias investigaciones han señalado que el contexto social, entendiéndose como los compañeros, entrenadores y padres, ejercen una gran influencia en los motivos de participación deportiva en niños y adolescentes.

Si a un niño se le enseña a divertirse a través del deporte y a tenerle poco miedo al fracaso, es muy probable que el ejercicio y actividad física esté presente a lo largo de toda su vida y, por tanto, goce de mejor salud.

Valorar las cualidades de otros

De ahí la importancia de que desde la niñez, acostumbremos a los niños a divertirse, a
realizar la actividad para competir sanamente y enseñarlos a perder sin frustración y sin
violencia.

El deporte es formativo y educador, es decir, sirve para cultivar en los niños valores tales como la disciplina, la puntualidad, el respeto, la perseverancia y, sobre todo, enseña a reconocer los valores del contrario.

Muchos padres de familia, e incluso maestros de educación física y entrenadores no han
terminado de comprender la parte formativa del deporte.

¿Cómo podemos transmitir esos valores, si los primeros en insultar o agredir al equipo contrario somos nosotros, los adultos? (Por decir uno de tantos ejemplos). Aquí es donde entra el tema del bienestar.

Puede gustarle mucho a un niño la actividad que realiza, ya sea futbol, béisbol, tenis, etc., pero si el entrenador, el padre o la madre presionan en exceso y presentan conductas agresivas y controladoras, la motivación y el rendimiento del niño comenzarán a decaer y terminarán por abandonar una actividad que probablemente disfrutaban hacer.

Bienestar, motivación y disfrute

A medida que los adultos fomenten el esfuerzo, el aprendizaje, el dominio de la actividad, la participación y la diversión, fomentarán la permanencia de un niño en la práctica del deporte; por lo contario, el énfasis excesivo en la competencia, en la comparación con los demás, y en los resultados, tendrán como consecuencia conductas inaptas tales como aburrimiento, actitudes negativas y falta de disfrute.

Probablemente estos niños desarrollen baja autoestima y desconfianza en sus propias
capacidades, lo que en un futuro les hará sentirse poco aptos para hacer algún otro deporte y se conviertan en personas sedentarias.

Concluyo este artículo señalando que el hecho de practicar deporte no es en sí mismo
positivo o negativo, sino que depende de la forma en la que los niños y adolescentes
interpreten sus experiencias.


De ahí la importancia de padres y educadores, quienes tienen un importante papel en la
motivación y el bienestar de los niños, en enseñar que los logros no se basan en medallas o en resultados, sino en el esfuerzo constante y en las satisfacciones que se producen a lo largo del proceso.

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